miércoles, 19 de mayo de 2010

ENSAYO: TATUAJES DE VIENTO...LA MUERTE

Por más que se quiera evadir el tema de la muerte, esta estará detrás de nosotros pisándonos los talones, el simple hecho de hablar sobre ella nos produce temor, pánico y hasta calosfríos. Sin embargo nunca podremos escapar de ella, pues la muerte siempre estará presente en nuestras vidas.

Es inevitable en muchas ocasiones sentirse amenazado por la muerte, como dice en el texto Tatuajes de viento: “siempre estuve convencida de mi temor al verla atravesar el umbral de los vecinos, más no el mío… sentí ese maldito temor al oír el sonido de sus nudillos contra el portón y temblaba de tal manera, que la tierra del patio parecía tener convulsiones, abriéndose, como si ella prefiriera brotar de allí cansada de esperar a que contestara su llamado, riendo como un ángel borracho” .

Es posible que intentemos de una y mil manera evadirla, pero pienso que cuando es el momento de partir, ella vendrá y nos arrebatara la vida, sin temor, sin pánico, porque ella no le temé a nada y mucho menos a los Seres Humanos. “Porque ella, la muerte, estaría en pocos momentos helando mis huesos para roerlos como un perro hambriento y enterrarlos con los demás” Tatuajes de viento.

Aunque la muerte no sea algo nuevo y que generalmente la vivimos a diario, no hemos podido acostumbrarnos a esta realidad, y pienso que debemos aceptarla como una lógica de la vida, pues como lo dije anteriormente por mas que le corramos, algún día tendremos que morir. Pues este es el ciclo de la vida: nacemos, crecemos, nos reproducimos y MORIMOS.

Pienso que sencillamente la vida no puede vivir sin la muerte, pues nosotros debemos morir para seguir viviendo, la muerte es necesaria a pesar de nuestros deseos, está se convierte en un ente real, ya que es algo que existe y nunca dejara de hacerlo.

En conclusión pienso que la muerte siempre será una realidad terrible y dolorosa para todos los seres humanos, pero cuando ya somos impunes a la muerte, es decir, cuando la muerte no llega a nuestras vidas y ni siquiera tiene la intención de pasar por ella, todo se convierte en caos, es decir, ‘La ausencia de la muerte es el caos, es lo peor que le puede ocurrir a la especie humana, o a una sociedad’, afirma Jose Saramago en una de sus entrevista.

lunes, 17 de mayo de 2010

Carmina Burana - Fortuna Imperatrix Mundi - Carl Orff

“No hay vida humana sin palabra, no hay humanidad sin la palabra humanidad”

La vida humana existe desde hace mucho tiempo, sin embargo, no es vida humana ni humanidad sin que antes alguien pronuncie cada una de sus letras.
Las cosas toman su valor e importancia desde el momento que son nombradas, en este sentido pongamos un objeto X, ese objeto X dejó de ser X cuando por primera vez fue nombrado silla.
Así se podría decir de todas las cosas. Desde el principio nada tenía nombres, existía porque estaba allí, pero su existencia fue aún mayor en el momento que se utilizó como palabra.
La palabra es el inicio de todo, es con una palabra que comenzamos a interactuar con el otro, es con una palabra que destruimos al otro. La palabra es poder, un poder que comenzó en el momento que vimos la necesidad de comunicarnos y de ponerle un nombre a las cosas.

Surrealismo

El Surrealismo es un movimiento artístico y literario surgido en Francia a partir del dadaísmo, en la década de los años 1920, en torno a la personalidad del poeta André Breton. Buscaba descubrir una verdad, con escrituras automáticas, sin correcciones racionales, utilizando imágenes para expresar sus emociones, pero que nunca seguían un razonamiento lógico.
Los términos surrealismo y surrealista proceden de Apollinaire, quien los acuñó en 1917. En el programa de mano que escribió para el musical Parade (mayo de 1917) afirma que sus autores han conseguido.
La palabra surrealista aparece en el subtítulo de Las tetas de Tiresias (drama surrealista), en junio de 1917, para referirse a la reproducción creativa de un objeto, que lo transforma y enriquece. Como escribe Apollinaire en el prefacio al drama,
Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna. Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el surrealismo... Después de todo, el escenario no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna.

Precedentes
La meta surrealista y sus medios se remontan siglos antes al nacimiento del movimiento. Basta citar a Hieronymus Bosch "el Bosco", considerado el primer artista surrealista, que en los siglos XV y XVI creó obras como "El jardín de las delicias" o "El carro del heno". Pero fue en el siglo XX cuando surgiría el nacimiento de una vanguardia filosófica y artística que retomaría estos elementos y los desarrollaría como nunca antes se había hecho.

Técnicas surrealistas
El surrealismo tomó del dadaísmo algunas técnicas de fotografía y cinematografía así como la fabricación de objetos. Extendieron el principio del collage (el "objeto encontrado") al ensamblaje de objetos incongruentes, como en los poemas visibles de Max Ernst. Este último inventó el frottage (dibujos compuestos por el roce de superficies rugosas contra el papel o el lienzo) y lo aplicó en grandes obras como Historia Natural, pintada en París en 1926.
Otra de las nuevas actividades creadas por el surrealismo fue la llamada cadáver exquisito, en la cual varios artistas dibujaban las distintas partes de una figura o de un texto sin ver lo que el anterior había hecho pasándose el papel doblado. Las criaturas resultantes pudieron servir de inspiración a Miró.
En el terreno literario, el surrealismo supuso una gran revolución en el lenguaje y la aportación de nuevas técnicas de composición. Como no asumía tradición cultural alguna, ni desde el punto de vista temático ni formal, prescindió de la métrica y adoptó el tipo de expresión poética denominado como versículo: un verso de extensión indefinida sin rima que se sostiene únicamente por la cohesión interna de su ritmo. Igualmente, como no se asumía la temática consagrada, se fue a buscar en las fuentes de la represión psicológica (sueños, sexualidad) y social, con lo que la lírica se rehumanizó después de que los ismos intelectualizados de las Vanguardias la deshumanizaran, a excepción del Expresionismo. Para ello utilizaron los recursos de la transcripción de sueños, la escritura automática y engendraron procedimientos metafóricos nuevos como la imagen visionaria. El lenguaje se renovó también desde el punto de vista del léxico dando cabida a campos semánticos nuevos y la retórica se enriqueció con nuevos procedimientos expresivos.

El surrealismo en la literatura hispánica
El surrealismo fue seguido con interés por los intelectuales españoles de los años 30. Existía el precedente de Ramón Gómez de la Serna, quien utilizaba algunas fórmulas vinculables al surrealismo, como la greguería. El primero en adoptar sus métodos fue José María Hinojosa, autor de La flor de Californía (1928), libro pionero de prosas narrativas y oníricas.
Varios poetas de la generación del 27 se interesaron por las posibilidades expresivas del surrealismo. Su huella es evidente en libros como en la sección tercera de Sobre los ángeles y en Sermones y moradas de Rafael Alberti; en Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y Un río, un amor y Los placeres prohibidos de Luis Cernuda. Vicente Aleixandre se definió a sí mismo como "un poeta superrealista", aunque matizando que su poesía no era en modo alguno producto directo de la escritura automática. Miguel Hernández sufrió una efímera etapa surrealista y durante la posguerra la imprenta surrealista se percibe en los poetas del Postismo y en Juan Eduardo Cirlot, y en la actualidad existe un cierto postsurrealismo en la obra de algunos poetas como Blanca Andreu.
En las islas Canarias la afición por el surrealismo llevó a la formación en los años 30 de la Facción Surrealista de Tenerife, un grupo de entusiastas, al modo del creado en Francia alrededor de André Breton. Sus componentes (Agustín Espinosa, Domingo López Torres, Pedro García Cabrera, Óscar Domínguez, Eduardo Westerdahl y Domingo Pérez Minik) expusieron sus creaciones y puntos de vista en los treinta y ocho números de la revista Gaceta de Arte.
Aunque no se le pueda considerar un surrealista estricto, el poeta y pensador Juan Larrea vivió de primera mano la eclosión del movimiento en París y reflexionó más tarde sobre su valor y trascendencia en obras como Surrealismo entre viejo y nuevo mundo (1944). En la actualidad existe una corriente de neosurrealismo en la poesía de Blanca Andreu. El español Fernando Arrabal tuvo una asistencia diaria al "café surrealista" La Promenade de Vénus de 1960 a 1963. André Breton publicó su teatro, su "Piedra de la locura" y algunos de sus cuadros.
En Hispanoamérica el surrealismo contó con la adhesión entusiasta de poetas como el chileno Braulio Arenas y los peruanos César Moro, Xavier Abril, y Emilio Adolfo Westphalen, además de influir decisivamente en la obra de figuras mayores como Pablo Neruda, Gonzalo Rojas y César Vallejo. En Argentina, pese al desdén de Jorge Luis Borges, el surrealismo sedujo aún al joven Julio Cortázar y produjo un fruto tardío en la obra de Alejandra Pizarnik. Se ha señalado también su influencia en otros autores de producción más reciente, como el músico Alejandro de Michele. El poeta y pensador mexicano Octavio Paz ocupa un lugar particular en la historia del movimiento: amigo personal de Breton, dedicó al surrealismo varios ensayos esclarecedores.

El surrealismo en la historia
En la literatura
El surrealismo tuvo como antecedente la patafísica de Alfred Jarry, y el movimiento dadaísta fundado en Zurich en 1916 por T. Tzara, H. Ball y H. Arp. Animados por idéntico espíritu de provocación, André Breton, Louis Aragon y Ph. Soupault fundaron en París la revista Littérature (1919), mientras en EE.UU manifestaban actitudes similares Man Ray, Marcel Duchamp y Francis Picabia, y en Alemania, Max Ernst y Hugo Ball.
A esta fase sucedió una actitud más metódica de investigación del inconsciente, emprendida por Breton, junto a Aragon, Paul Éluard, Soupault, Robert Desnos, Max Ernst, etc. La primera obra de esta tendencia, que cabe calificar de primera obra literaria surrealista, fue Los campos magnéticos (1921), escrita conjuntamente por Breton y Soupault. Tras la ruptura con Tzara, se adhirieron al movimiento Antonin Artaud, André Masson y Pierre Naville.
Breton redactó la primera definición del movimiento en su Manifiesto del surrealismo (1924), texto que dio cohesión a los postulados y propósitos del movimiento. Entre los autores que citaba como precursores del movimiento figuran Freud, Lautréamont, Edward Young, Matthew Lewis, Gérard de Nerval, Jonathan Swift, Sade, Chateaubriand, Victor Hugo, Poe, Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé y Jarry. En el mismo año se fundó el Bureau de recherches surréalistes y la revista La Révolution Surréaliste, que sustituyó a Littérature, de cuya dirección se hizo cargo el propio Breton en 1925 y que se convirtió en el órgano de expresión común del grupo.
La producción surrealista se caracterizó por una vocación libertaria sin límites y la exaltación de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica, concebidos como armas de lucha contra la tradición cultural burguesa. Las ideas del grupo se expresaron a través de técnicas literarias, como la «escritura automática», las provocaciones pictóricas y las ruidosas tomas de posición públicas. El acercamiento operado a fines de los años veinte con los comunistas produjo las primeras querellas y cismas en el movimiento.
En 1930 Breton publicó su Segundo manifiesto del surrealismo, en el que excomulgaba a Joseph Delteil, Antonin Artaud, Philippe Soupault, Robert Desnos, Georges Limbour, André Masson, Roger Vitrac, Georges Ribemont-Dessaignes y Francis Picabia. El mismo año apareció el nuevo órgano del movimiento, la revista Le Surréalisme au Service de la Révolution, que suplantó al anterior, La Révolution Surréaliste, y paralelamente, Aragon (tras su viaje a la URSS), Éluard, Péret y Breton ingresaron en el Partido Comunista. A fines de 1933, Breton, Éluard y Crevel fueron expulsados del partido. En los años treinta se sumaron al movimiento Salvador Dalí, Luis Buñuel, Yves Tanguy, René Char y Georges Sadoul.
Tras los años previos a la II Guerra Mundial, marcados por la militancia activa de Breton, y los años de exilio neoyorquino de la mayoría de sus miembros, durante la ocupación alemana de Francia, el movimiento siguió manteniendo cierta cohesión y vitalidad, pero a partir de 1946, cuando Breton regresó a París, el surrealismo era ya parte de la historia.

La hora del diablo

Relaciones del diablo con María
Hablar de la existencia del diablo es complicado, y es complicado por el simple hecho de que si uno no ve, no cree, y en verdad creer en que este personaje existe es difícil pues no lo he visto.
Sin embargo pienso al igual que Fernando Pessoa que el diablo simplemente es un pensamiento, un sueño que hace que un ser humano ‘pequé’, es decir, que tenga pensamientos que vayan en contra de Dios.
El hecho de que yo sueñe con el hombre que me gusta, en un situación placentera tanto para él como para mí, me hacen pensar que es el diablo quien induce a que yo tenga estos sueños, o en su defecto que piense en eso.
María simplemente negó que había sido tentado por este individuo sin embargo él insistió y ella se dio cuenta que sin querer había tenido sueños eróticos con el diablo, bueno no con el diablo en sí, sino con hombre apuesto, sexy, alguien a quien en ese sueño o pensamiento deseo tener, pero es ahí donde el diablo le dice: ese era yo.
En verdad muchas personas hemos estado en el mismo lugar que María pues todos alguna vez hemos tenido ‘un mal pensamiento’, pero si ese mal pensamiento o sueño es hablar de la existencia del diablo…

Octavio Paz Lozano

Fue un poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, premio Nobel de Literatura (1990). Es considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Era un escritor prolífico cuya obra abarcó varios géneros, entre los que sobresalieron textos poéticos, el ensayo y traducciones.
Octavio Paz Lozano nació en la Ciudad de México el 31 de marzo de 1914, en medio de la Revolución mexicana. Criado en Mixcóac. Su educación se inició en Estados Unidos, donde se había trasladado su familia siendo él un niño. Estudió la preparatoria en el Colegio Francés-Morelos en la Ciudad de México.
Paz fue influenciado desde pequeño por la literatura a través de su abuelo, quien estaba familiarizado tanto con la literatura clásica como con el modernismo mexicano. Durante la década de 1920-1930 descubrió a los poetas europeos Gerardo Diego, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, que también influenciaron sus escritos más tempranos. Publicó su primer poema ya como adolescente en 1931, con el nombre mar de día, al cual le añadió un epígrafe del poeta francés Saint-John Perse. Dos años después, a la edad de 19, Paz publicó Luna Silvestre, una colección de poemas. Hacia 1937, Paz ya era considerado el poeta más joven y prometedor de la capital mexicana.

José Emilio Pacheco

Es un poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista mexicano integrante de la llamada "Generación de los años cincuenta", junto a Carlos Monsiváis, Eduardo Lizalde, Sergio Pitol, Juan Vicente Melo, Vicente Leñero, Juan García Ponce, Sergio Galindo y Salvador Elizondo.
De gran humanidad, simpatía y modestia, junto con una portentosa erudición, fue reconocido como hombre de letras desde muy joven. En la década de los cincuenta ya figuraba en antologías al lado de los grandes poetas latinoamericanos. Estudió en La UNAM o Universidad Nacional Autónoma de México, donde inició sus actividades literarias en la revista Medio Siglo; tradujo del inglés y publicó libros de lírica y narrativa; también trabajó dirigiendo y editando colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. Al lado de Carlos Monsiváis, compartió la dirección del suplemento de la revista Estaciones; fue secretario de redacción de la Revista de la Universidad de México y de México en la Cultura, suplemento de Novedades, y fue jefe de redacción de La Cultura en México, suplemento de Siempre. Dirigió la colección Biblioteca del Estudiante Universitario publicada por la UNAM, que reúne obras literarias desde el pasado prehispánico al México contemporáneo. Es especialista en Literatura Mexicana del siglo XIX, así como profundo conocedor de la obra de Jorge Luis Borges, en cuyo honor dictó una serie de conferencias en 1999. Fue investigador del Centro de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde hace décadas y ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Universidad de Maryland (College Park), en la Universidad de Essex y en algunas otras de Estados Unidos, Canadá, y Reino Unido.

Poema A Quien Pueda Interesar de José Emilio Pacheco
Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía
A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo
La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida.

Actividad auditiva en clase: Jose Emilio Pacheco
En sus poemas Jose Emilio Pacheco nos cuenta de manera subjetiva las percepciones que él tiene de cualquier ‘cosa’, él impregna en sus poemas temáticas que se relacionan con la cotidianidad y los valores.